El mito de la «Ley Esposa» en SLP
Alternancia de Género: Más allá de las cuotas y los fantasmas del nepotismo

Por décadas, la lucha por la equidad en la política mexicana se centró en abrir la puerta: lograr que el 50-50 en las candidaturas fuera una realidad legal.
Sin embargo, llenar las boletas con nombres femeninos no ha garantizado, hasta ahora, que las mujeres ocupen efectivamente los máximos espacios de toma de decisiones.
En este contexto, la propuesta del Consejo Electoral y de Participación Ciudadana (CEEPAC) de San Luis Potosí para establecer la alternancia obligatoria en la gubernatura cada seis años no es solo una regla más; es un paso de vanguardia que rompe el «techo de cristal» de forma definitiva.
El fin de la simulación: Por qué la alternancia es la clave
La paridad en las candidaturas ha sido un avance, pero suele ser insuficiente.
Los partidos políticos, expertos en encontrar recovecos legales, muchas veces postulan mujeres en distritos o estados donde saben que tienen pocas posibilidades de ganar, cumpliendo con la cuota pero manteniendo el poder ejecutivo en manos masculinas.
La propuesta del CEEPAC cambia las reglas del juego.
Al obligar a que la gubernatura se alterne entre hombres y mujeres cada sexenio, se garantiza que, al menos una vez cada 12 años, el Estado Potosino sea dirigido por una mujer.
No es una cuestión de «dar permiso», sino de institucionalizar el acceso real al poder.
Esto asegura que los destinos de San Luis Potosí sean diseñados, por mandato, desde una perspectiva de género en el Poder Ejecutivo.
El mito de la «Ley Esposa» y el respeto al voto
Como era de esperarse, la propuesta ha levantado polvareda, reviviendo términos como la «Ley Esposa».
Se argumenta que esta medida busca facilitar el camino para que el actual gobernador imponga a su cónyuge como sucesora.
Sin embargo, este argumento peca de un reduccionismo que subestima tanto a las mujeres políticas como al electorado.
Es fundamental separar la norma de la persona.
El hecho de que la ley exija una candidata mujer no otorga el triunfo automático a nadie.
Si la esposa del gobernador decidiera participar, no entraría a un proceso de designación directa por parte de su marido; entraría a una contienda electoral donde:
- Competiría contra otras mujeres: Al ser una elección de género definido por la alternancia, los demás partidos también tendrían que postular a sus mejores perfiles femeninos.
- El veredicto final es ciudadano: En una democracia, el gobernante en turno puede tener preferencias, pero no tiene el control de la urna. Será el votante potosino quien evalúe la trayectoria, las propuestas y la autonomía de cada candidata.
Reducir una propuesta de avanzada en derechos políticos a una simple estrategia familiar es ignorar la deuda histórica que el sistema tiene con las mujeres.
La alternancia obligatoria que propone el CEEPAC pone a San Luis Potosí en la primera línea de la innovación democrática.
Más allá de quiénes sean las candidatas, lo verdaderamente relevante es que la estructura del poder dejará de ser un club privado.
Al final del día, la alternancia no elige a una persona; abre el espacio para que el talento de la mitad de la población llegue, sin simulaciones, a la silla de Palacio de Gobierno.
