César Porras: poética de la paradoja y la fractura
Por Gabriela dÁrbel* /Obra gráfica: Tere Palau

HISTORIAS INVISIBLES 1990
Cesar Porras nació en San Luis Potosí S.L.P, 1959. Es abogado. Fue becario del FECA en la categoría de Creadores con Trayectoria.
Ha publicado los libros Quien encuentre tu cuerpo editado por la Universidad Autónoma de Zacatecas 1982, Historias invisibles, editado por Boldo y Climent en 1990. Obtuvo el premio de literatura en el certamen estatal “20 de noviembre” con el libro Arcano 33.
En este poemario podemos explorar una forma diferente de ver la realidad, los poemas voltean de cabeza nuestra forma de ver el mundo, nos arrastra a la duda, a pensar si lo que siempre hemos creído es la verdad. El escritor nos dice en uno de sus poemas “…no sin la certeza de que tocar las cosas las acaba” o “Dios nos habría inventado si no fuéramos ateos”. Pone en tela de juicio nuestra certidumbre.
En este libro el lector encuentra una poesía inteligente, nada es lo que aparenta.
Todo lo escrito es un espejismo donde brota la paradoja, rompe con las certezas simplistas que emanan de los sistemas formales.
El libro ofrece al lector el misterio y la complejidad de la existencia. Dentro de los poemas las imágenes novedosas agrietan nuestras creencias. Nos disfrazan y al mismo tiempo nos exponen. En ellos se pierden los sustantivos y se recrean nuevas visiones. Este libro atemporal es una muestra de que en San Luis Potosí se hace poesía de calidad.

POEMA 8 (INACHEVÉE)
Si Dios existiera
nos pediría más sangre,
esa luz violenta de los cambios.
Aprobaría la pintura surrealista,
las cintas de colores para usarse
en los tiranos y los monos,
convertiría moscas en astros,
ventanas en insisnuaciones.
Las puertas que tras èl se cierran…
Lo veo caminando por el malecón, encendiendo
una a una sus luces, reinventando
la confusa historia del sexo. Ríe de continuo,
por la esplendida escena que representamos
y por supuesto, al terminar aplaude y decreta
la abolición de la muerte.
Me mira a mí: yo soy su biógrafo,
me tira la bufanda
¿a qué viene todo esto?

SECCIÓN «HOMICIDIOS
Recogieron el cuchilo
y lo envolvieron en un pañuelo blanco,
luego, se alejaron;
un auto negro, convertible.
La gente quedó inmóvil,
con la idea de muerte.
Después dijeron que el cuchillo no tenía huellas,
que el pañuelo solo tenía pequeñas manchas
y no había cadáver, pero sí
un sol hirviente.
Sudando abrieron el día,
partieron la sandía en dos grandes alas
y tuvieron dos mitades perfectas,
escurriendo.
El agente pensó, mientras secaba el sudor de su frente
con un pañuelo blanco:
esta pulpa que no tocó el cuchillo
¿será un móvil suficiente en el verano?

NADIE ES PERFECTO
El descanso sería un placer perfecto,
Si no le faltara movimiento.
El sexo sería más que reproducción,
si no le sobraran cortapisas.
Incluso Dios nos habría inventado,
si no fuéramos ateos.
*Gabriela dÁrbel es poeta y escritora potosina.
